sabato 28 novembre 2009

Så som i Himmelen


Estoy empezando a ver cine sueco y realmente lo estoy disfrutando. Hoy me tocó ver Así en la tierra como en el cielo, de Kay Pollak; el título original está en el título de la entrada.

Y bien, la película es hermosísima. Tiene unas imágenes tan limpias, claras, fluidas y bellas del norte de Suecia que trasmiten un deseo enorme por la vida. Sí, verla es como acostarse en la hierba que bordea un río saludable y dejar que sus ligeras corrientes nos invadan al mismo tiempo que contemplamos las nubes danzando suavemente en la pista del cielo y una tenue corriente de aire nos acaricia.
Pero no sólo es impecable a nivel visual; posee una fuerza extraordinaria a partir de la excelente proyección de las emociones humanas. Es impactante la manera en la que plasma el deseo, la envidia, el enojo, la desesperación, el amor, el optimismo, la frustración, la esperanza, la lucha por la vida, la capacidad de salir adelante, el dar todo de sí, el reconocer y agradecer, el no rendirse, la muerte en la cima de la vida...

Se trata de un trabajo precioso que logra transmitir enormes ganas de vivir, de ser feliz y no cerrar los ojos hasta alcanzar lo que siempre hemos soñado, porque sería un error terrible dejarnos deslumbrar por las mil alternativas que el mundo ofrece -y que pueden tener sus bondades-pero finalmente exceptúan lo que realmente hemos deseado fervientemente desde el principio y aún no hemos dejado de querer.

Por último, esta vez también dedico unas palabras a una parte de la película que no me ha llegado tanto en ningún trabajo cinematográfico anterior -en general, evito mencionar lo que ya leerán porque sé que conlleva mucha subjetividad, pero como todo este comentario es totalmente subjetivo allá va-: me refiero a la lengua en que está la película; me encantó, es una parte lindísima de ella. ¡El sueco se escucha tan bonito! Se me hizo una suma de fuerza y profundidad, sensatez y pasión, trabajo y elegancia.

Amables lectores, hoy más que nunca les recomiendo una película.

Los dejo con una dirección (porque blogger no me permitió subir el video) a través de la cual podrán ver a la gran actriz Helen Sjöholm (Eh! los actores son geniales, perfectos para una historia sin par) y su interpretación de Gabriellas sång, canción de la película.

http://www.youtube.com/watch?v=D_B8-oxUiAc&feature=related

domenica 1 novembre 2009

Inglorious Basterds

Ah, qué bien me siento.

Tiene como una hora que salí del cine y esta vez, con una enorme sonrisa de satisfacción.

Quentin Tarantino se convirtió en uno de mis directores favoritos desde Pulp Fiction, así que no dudé que su trabajo más reciente sería algo de calidad. Es cierto: tenía cierta predisposición; sin embargo en otras ocasiones que veo algo con grandes expectativas ha ocurrido que me han decepcionado, así que no creo que haya influido mucho en que Inglorious Basterds haya sido de mi agrado.

Realmente disfruté cada momento de la película; por si alguien que lee esto no la ha visto no voy a contar su trama ni argumento pero sí quiero decir que es admirable; cuenta con el toque sangriento y de humor negro propio de su director, el elemento sorpresa sazonado con suspenso, y los paseos de la cámara que merodean y envuelven deliciosamente a los personajes.

También es notorio el conocimiento fílmico de Tarantino por ciertas referencias (no sé si sean intertextos) y comentarios. Pueden identificarse asimismo algunas llamadas de atención a los espectadores que gustan de ver violencia y quedar bien con otros. Por último, hay que decir que el elenco es bastante bueno.

Evidentemente la recomiendo muchísimo.

martedì 13 ottobre 2009

Ahora nos explican todo y sabemos que la actividad cerebral es muy intensa y es la responsable de los estados de ánimo. Pero eso no quita que el peso de la soledad se sienta en el pecho, en el corazón, que su opresión parezca anidar ahí. Alguien siente eso hoy. Es como si el músculo vital se fuera apagando... No, se contrae, desahucia. Es muy triste.


Es horrible pasar dos terceras partes de una corta vida, buscando, buscando. En la religión, en Dios, en la familia, en los amigos, en un posible amante, en la escuela, en las élites, en una misma, en la tierra, en los placeres, en las privaciones, y nada.


Sin embargo una no se rinde, vuelve a intentarlo; se olvida por un rato pero busca otra oportunidad. Una abre el corazón de nuevo, lo entrega, lo arriesga, lo saca de su oscuro cubículo para presentarlo una vez más, y otra vez lo devuelven. Eso es peor. Lo rechazan, lo ignoran. Lo vuelven a dejar solo y sin esperanza, cubren de pesar sus ojos suplicantes, sus labios sedientos, su nariz llena de suspiros, sus oídos atormentados con un dejo de delicia, sus piernas que rogaban abrazar, sus manos que anhelaban envolver, sus senos que soñaron albergar un rostro amante, sus pies ansiosos de otro par a su lado. Le quitan un poco más del ánimo que apenas conservaba que luego no se sabe si aún queda algo.


Y entonces una se cansa: de esperar, de buscar, de intentar, de equivocarse, de llorar, de ser ilusa, de vagar, de ir derrumbándose, en fin, de estar profundamente sola. Una se cansa.

lunedì 24 agosto 2009

Vaya cumpleaños

Sin lugar a dudas, hoy tuve el cumpleaños más raro de toda mi vida.

Para empezar, no recibí la típica llamada de mis papás para felicitarme a las seis de la mañana (aunque lo hicieron ayer porque hoy iba a ser imposible), como a las 7, alguien que no esperaba que me felicitara me envió un mensaje para desearme cosas buenas. Como no quería llegar tarde a clase, me fui a la escuela sin desayunar, tuve que comprar, en la entrada de la escuela, una torta de tamal y un atole de chocolate para que no me sintiera baja de pilas en la primera clase, pues es pura teoría y en ese caso no puedo permitirme estar estar atontada ni soñolienta, ya que me encanta la materia.

La clase estuvo genial, pero me hubiera gustado participar más. Bueno, terminó a las 9:54 y tuve que correr a "Control escolar" para solicitar el alta de dos materias, luego corrí a pagar un recibo, después fui a mi otra facultad a comprar un libro de francés, después regresé a mi primer fac y me puse a terminar de leer algo de Octavio Paz; entonces me acordé de que tenía que imprimir unas diapositivas, luego recordé que debía buscar en un diccionario mitológico quién era el dios Pan, así que ahí me tienen carrereando para ir a la biblioteca. Una vez ahí, vinieron a mi mente otros conceptos que tenía que investigar; lo hice. Dieron las 12 y tenía que ir a otra clase, de la cual salí como a la 1:10 pm, terminé de leer lo de Paz y dieron las 2 pm, fui a la sesiónde Didáctica, misma que se terminó a las 4 pm. Después de 15 minutos de descanso y un delicioso chocolate entré a la siguiente clase, aquella a la que me inscribí porque el maestro es genial en todos los sentidos (bueno, no conozco todos sus aspectos pero me encanta). A las 5:51 pm salí para dirigirme a la otra facultad (a unos 20 minutos), donde asistiría a Francés; por cierto, estuve bastante bien respecto a las sesiones anteriores. Salí a las 7:40 pm más o menos, caminé algunas calles, tenía hambre y compré un delicioso elote, seguí caminando y llegué a casa como a las 8:05 pm. Entonces encendí la computadora y me llevé la gratísima sorpresa de que dos de las mujeres a quienes más quiero se acordaron de mi cumpleaños. De mis amigos, sólo uno se acordó, pero bueno, he oído que a los hombres no se les debe exigir mucho en ese aspecto.

En fin: ni un pastel, ni una salida al cine, todo el día como trompo entre calles y escuelas, una jonada pesadísima que me deja con los pies algo adoloridos así como con dolor de espalda y mucho sueño (¡Oh, los veinte ya pesan!). Sin embargo, me quedo contenta porque sé que todo se debe a proyectos que quería realizar desde hace tiempo y por fin estoy en ello.

Extrañé no estar con mis papás o amigos pero siempre debe uno pagar algún precio.

Por otro lado, la vida también es sabrosa por sus sorpresas y cambios poco o nada previsibles.

lunedì 20 luglio 2009

La individualidad ante los valores familiares

Como sabemos, actualmente la familia –en su modelo tradicional, esto es: padre, en primer lugar; madre e hijos– es una institución muy defendida en la sociedad; encontramos anuncios televisivos que la promocionan mientras que otros se encargan de atacar los modelos familiares menos aceptados en ciertos círculos –por ejemplo las declaraciones de ciertos panistas que alegaron que las culpables de la delincuencia y el pandillerismo son las madres solteras y aquellas que tienen que salir a trabajar.
El caso es –y hablo según lo que he vivido, visto y escuchado– que la mayoría de las familias mexicanas vive o trata de vivir con base en ciertos principios rectores que son considerados como cualidades o virtudes que los miembros de una familia deben tener como punto de partida de su conducta; dentro de los cuales, me parece que los calificados de fundamentales son la lealtad, el respeto a los padres o a los mayores y la obediencia.

En cuanto a la lealtad, considero que implica el hecho de que, pese a todo, los miembros de la familia deben apoyarse y colaborar entre sí; es más, aún: consiste en la obligación de alguien de corresponder, ser agradecido, velar por el bienestar físico y emocional de los parientes, así como por de salvaguardar la integridad –tanto moral como material– de la familia. Muchas veces la lealtad a la familia es concebida como el deber del cualquier miembro de mantenerse al lado de sus parientes y una actitud contraria es interpretada como abandono, irresponsabilidad o ingratitud. ¿Qué me quiero ir al otro extremo del mundo a vivir sola y lejos de la familia por las razones que sean? No, pues eso está mal porque "la familia debe mantenerse unida". ¿Que mi padre me pide en medio de su enfermedad que cuando muera yo me quede con el resto de la familia? Tengo que aceptar la encomienda. Parece que no importara lo que uno realmente quiere, sino el nombre de la familia.

Si hablamos de respeto a los padres o a los mayores, sin duda nos encontraremos con una distorsión de esta palabra, ya que se confunde con el miedo; entonces estaremos ante las recomendaciones de que, para no ofender a otros y provocar su disgusto y con ello otros problemas, hemos de evitar evidenciar sus errores u oponernos a sus recomendaciones. ¿Que el abuelo vive en el siglo XVI y por eso no me permite actuar en un margen aceptable de libertad? Pues ni modo, es el abuelo, él es el que tiene experiencia y sus consejos no son malintencionados, así que nada de llevarle la contraria. Una cosa es el respeto y otra perderse a sí mismo y someterse a voluntades ajenas por quién sabe cuántos motivos que vienen de fuera.

También la obediencia es un valor que los padres anhelan fomentar en sus hijos; procuran orientar las acciones de éstos hacia lo que ellos consideran que es mejor que hagan sus descendientes; imponen sus reglas y esperan que sean acatadas. Seguramente si uno obedece siempre a sus superiores se mantendrá lejos de muchos problemas situaciones incómodas y preocupaciones, pero ¿qué hay de lo que uno realmente quiere?

No dudo que casi todos los padres tratan de cultivar en sus hijos los valores anteriormente mencionados “por su bien” y con las mejores intenciones; tampoco me parece un fallo total que se inculquen y algunas personas decidan practicarlos a lo largo de su vida. Mucho menos estoy promoviendo la disolución de la institución de la familia, puesto que el ser humano no es una especie donde las criaturas a los pocos meses o años de nacidas puedan ya valerse por sí mismas prescindiendo de la ayuda de sus semejantes con más experiencias vitales.

Creo que la familia, en el modelo que sea, es lo primero con lo que cuenta el individuo para crecer y formarse una idea del mundo, por eso me parece hasta cierto punto malvado que en ese núcleo, la visión y el actuar de alguien esté siempre en función de lo externo –de lo que es bueno para los padres, hermanos y otros parientes, de lo que es bien visto por la sociedad, de lo que hará que la gente nos respete, etc.– mientras no se le dé al individuo la oportunidad de cuestionar y llegar a la conclusión de si él realmente quiere apropiarse de lo que le enseñan; evidentemente esto no se hace porque el sistema sigue poniéndose por encima del individuo de tal forma que la familia, en su afán de criar para producir entes sociales aceptados –porque no podemos olvidar que en casa nos recuerdan el “qué dirán” y en función de eso determinadas actitudes son redireccionadas– llega a convertirse en el primer atentado en contra de la individualidad.

Bien dijo Kierkegaard: las personas tienen a sucumbir ante la masa, ante todo aquello que las rodea y quiere condicionarlas, por lo tanto el reto está en poner entre paréntesis, por así decirlo, esa masa y ver hacia uno mismo, hacia dentro de sí y proyectarse hacia un punto en el horizonte de un modo meramente propio o personal, que dé cuenta de una existencia única que como consecuencia de eso se pone de manifiesto de forma distintiva.

De ahí mi consideración de que seguir ciegamente los valores que intenta inculcarnos la familia implica el olvido de lo que realmente deseamos y pensamos. Así imponemos las verdades de los otros en nuestra vida, no existimos como individuos y somos algo parecido a una escenografía que sólo sirve para montar la obra de teatro. Es cierto que puede incomodarnos mucho saber que aquello que sinceramente anhelamos en la vida es inaceptable o desagradable para nuestros padres o familiares cercanos y queridos, pero si nuestro comportamiento gira en torno a sus intereses y preferencias sin darnos la oportunidad de ejercer nuestra libertad de existir –porque tenemos pensamiento y por lo tanto la capacidad de construir una verdad propia a través de la cual comprendamos y disfrutemos de alguna manera de nuestra existencia– estamos aniquilándonos.

Por lo anterior, quiero concluir mencionando que si se trata de elegir un valor adecuado en la familia considero como tal el de la comprensión. Creo que si hay esto puede haber todo lo demás, y estoy hablando de “comprensión” en un sentido hermenéutico; en ese tenor, la comprensión en la familia estaría dada por el hecho de que ninguno de los miembros se olvida de sí mismo, de sus circunstancias y de sus convicciones, pero al mismo tiempo tampoco impide ser y expresarse al otro, sino que entiende su planteamiento, lo deja hablar y se sitúa en su lenguaje para poder entablar un diálogo y de esta manera pueda haber una relación comunicativa donde uno pueda asomarse a, y entender la existencia del otro hasta llegar a apreciar y respetar (valorar y dejar ser) cabalmente su horizonte sin perder de vista el propio.

Confío plenamente en que mientras haya comprensión mutua entre familiares, sobre todo entre padres e hijos, la individualidad no será una fuente de molestias para la familia ni ésta será un peligro para el individuo, sino un lugar propicio para la existencia.

domenica 28 giugno 2009

Stars Hollow

Lorelai: -Debería traer salsa de carne ¿no?
Rory: -¿Para qué?
Lorelai: -Para la pizza.
Rory: -Acabo de volver de Italia.
Lorelai: -¿Y?
Rory: -Y allí pueden matarte por echarle eso.
Lorelai: -¡Pero esto es América!, donde destrozamos la cultura de otros países en nuestra asquerosa búsqueda de una supremacía moral y militar.
Rory: -Tienes razón.Trae los condimentos imperialistas.

El contestador: En este momento no estamos en casa. Lo sentimos, tenemos una vida.


Lorelai:Anoche vi Sunset Bulevard y me enamoré, así que he decidido reservarme para William Holden
Rory:¿Sabes que está muerto, verdad?
Lorelai:Todas las grandes relaciones tienen sus obstáculos


Lorelai: (a Rory) Acércate un momento, tienes una mancha en la frente… lo siento, es sólo la marca del diablo, fallo mio.


Rory: No puedo llegar tarde mi primer día, ¿sabes lo que le pasa a la gente que llega tarde el primer día?
Lorelai: ¿Que el día se les hace más corto?

Como encontrar un hueco de estrellas mientras caminaba por alguna zona desconocida de mi mundo hace aproximadamente 3 años, fue toparme con la obra de arte por la que muchos recordaremos a Amy Sherman-Palladino por bastante tiempo, creo yo.

Seguramente pueden recrear en su mente la escena del zapping con la esperanza de encontrar algo interesante o divertido; resulta que eso hacía yo cuando en WB Channel encontré ambas cosas.

Sí, aparecía en la pantalla una mujer muy guapa que hablaba muy rápido y su discurso se antojaba para quedarse a verlo hasta que terminara, la tormenta de subtítulos era fuerte. Por otro lado, a menudo se repetían varias frases graciosas, inteligentes y curiosas.

Así descubrí Gilmore Girls; a partir de entonces me levantaba poco antes de las 8 am para verla.

Quise escribir esta entrada sobre la serie simplemente porque me encanta hablar de lo que me gusta.

Un maestro de mi fac siempre recomienda (obviamente con la influencia de Ricoeur) que con una obra artística debemos tomar distancia para no querer ver cosas que no están ahí, y sobre todo para lograr la mayor objetividad posible. A mí me ha parecido muy acertada esa opinión, sólo que no creo que tenga que haber distancia desde el principio, es decir, desde que tenemos nuestro primer contacto con el objeto -o sujeto, si quieren- artístico. Y bueno, quiero decir algo acerca de mi titubeo entre 'objeto' y 'sujeto' artístico: en hermenéutica se ha optado por no decir 'objeto artístico' sino 'sujeto' por la idea de que la obra de arte cuestiona, refleja, comunica y por lo tanto no es objeto, no es algo que sólo está ahí y ya, lo cual la distingue; sin embargo, creo que quienes cuestionan, reflejan cosas y se comunican somos los seres humanos a través del arte, y de forma un poco más indirecta -quizá- también a través del resto de nuestras creaciones que no son precisamente consideradas como artísticas, por lo que tal vez lo que diferencie al objeto artístico del objeto "común" sea de qué manera uno y otro dan cuenta del hombre. Pero esto aún hay que pensarlo más.
Ahora bien, decía que considero que no tiene por qué haber distancia desde el principio. Eso es porque creo que una de las características bien conocidas del arte es que provoca ese efecto liberador y transformador que conocemos como catarsis, el cual me parece que sólo podemos alcanzar plenamente cuando nos identificamos y vivimos con la obra de arte de algún modo y no estamos pensando que -en este caso, por ejemplo- es sólo una historia ficticia y nada de eso pasó realmente, o que debemos fijarnos en la estructura y los símbolos de la obra, etc. Todo eso es después.

Gilmore Girls es una serie realmente disfrutable, muestra lo difícil de las relaciones entre padres e hijos por la brecha generacional, el hecho de que los padres sientan que la gente que salió de ellos les pertenece, la sujeción que los mayores ya tienen a las convenciones sociales, etc, pero también deja ver la relación deseable entre estos dos tipos de personas. Todo esto logrado perfectamente al contar la vida de Lorelai Victoria Gilmore y su hija Lorelai "Rory" Leigh Gilmore, mujeres amantes del cine y el café.

Lorelai quedó embarazada de Rory a los 16 años, su novio, Christopher Hyden, estaba dispuesto a casarse con ella; los padres de ambos eran miembros de la alta sociedad y por lo tanto pensaron que lo mejor para que la reputación de ambas familias no quedara por los suelos era que sus hijos se casaran. Sin embargo, Lorelai no quiso comprometerse en matrimonio, abandonó la casa de sus padres, Richard y Emily, y se fue a Stars Hollow, un pequeño pueblo de Hartford, capital del estado de Connecticut. Ahí, Lorelai empezó a trabajar como sirvienta en el Independence Inn, cuya dueña, Mia, fue como una gran madre para ella.

La serie comienza cuando Lorelai ya es gerente del Independence Inn, Rory tiene 16 años y quiere entrar al colegio Chilton, ya que su meta es estudiar en Harvard y para eso tiene que ir a una buena escuela que la prepare lo suficiente. Rory es aceptada en Chilton y Lorelai se da cuenta de que no le va a alcanzar el dinero para pagar la escuela de su hija, tras darle vueltas al asunto, decide pedir apoyo por primera vez en muchísimo tiempo a sus padres. Así que va a casa de los señores Gilmore, expone su caso y ellos acceden con la condición de que hija y nieta vayan a cenar a la mansión Gilmore todos los viernes.

Rory trabaja mucho en Chilton y tiene una buena relación con sus abuelos mientras su madre trata de llevarse lo mejor con posible con sus padres logrando un éxito relativo, puesto que las discusiones y peleas entre ellos se alternan con muy breves momentos apacibles en su relación durante toda la serie. En ese tiempo, que simula en 3 temporadas 3 años más o menos, Rory tiene sus primeras relaciones de noviazgo con chicos que conoce en Stars Hollow a los que sus abuelos no aprueban y por ello creen que desafortundamente va a seguir los pasos de su madre cometiendo algún error grave en su juventud. Lorelai, por su parte, es la mejor amiga de Rory, la escucha y le da ánimo siempre que lo necesita, Rory corresponde del mismo modo; esto no evita que algunas veces riñan, pero siempre se reconcilian y su amistad se hace más fuerte.

En esta parte de la historia, Christopher va a Stars Hollow porque quiere tener más participación en la vida de su hija y casarse con Lorelai, a la que sigue queriendo, ella no acepta casarse aunque tampoco quiere perderlo, poco tiempo después, él vuelve luego de haber tenido una relación con otra chica y piensa quedarse con Lorelai; cuando ella ya había accedido, Sherry, la ex de Chris, le llama para decirle que está embarazada y como él no quiere perderse la infancia de otro hijo, decide regresar con ella, Lorelai se destroza pero se repone rápidamente y sigue su vida. Más tarde, Lorelai se gradúa en negocios por parte de una universidad pública y Rory se gradúa de Chilton; da el discurso de despedida en el cual agradece a su madre todo lo que le ha dado y ambas se emocionan tanto que protagonizan así uno de lo momentos más conmovedores de la serie. Entonces, las chicas Gilmore se van de mochileras a Europa.

En la cuarta temporada, Rory empieza su primer año de periodismo en la universidad de Yale, también bajo la cobertura económica de sus abuelos. Lorelai, en asociación con su mejor amiga Sookie y su amigo Michel, compra el Dragonfly Inn; al principio tienen problemas económicos pero Luke, dueño de una cafetería en Stars Hollow y el mejor amigo de Lorelai en ese lugar, da su apoyo financiero. Poco después, Luke se da cuenta de que está enamorado de Lorelai y empieza a estar más cerca de ella y demostrarle cariño. Al final de la temporada se besan por primera vez y así comienza su relación, que dura dos años. En cuanto a Rory, Dean, uno de sus exnovios, se casa pero sigue siendo amigo de ella, sin embargo no es feliz y termina acostándose con Rory, con lo que su relación vuelve a empezar, aunque no por mucho tiempo porque terminaron antes de que la primera mitad de la quinta temporada hubiera finalizado.

En Yale, Rory conoce a Logan Hutzberger mientras trabaja en el Yale Daily News, empieza a convivir con él cuando le pide su apoyo para escribir un reportaje sobre una sociedad secreta de la universidad llamada The Life and Death Brigade, ya que él era miembro de ésta. Empiezan a conocerse y se hacen novios después de unos meses. Su relación dura como 3 años y se acaba con la serie. Es una relación muy divertida y emotiva. Los abuelos están muy contentos con ese noviazgo porque Logan es hijo de un millonario dueño de varios periódicos y con gran reputación, pero a Rory eso no le ayuda en nada porque Mitchum Huntzberger, el padre de Logan, no la ve con buenos ojos y hasta le concede un trabajo como becaria al lado de él para decirle que no tiene talento como periodista, lo cual hace dudar a Rory de lo que hace, quien, en medio de su enojo y desesperación quiere cometer una locura y roba un yate con Logan, que ya estaba acostumbrado a hacer muchas travesuras. Christopher sigue presente en la vida de las chicas Gilmore y trata de recuperar a Lorelai, lo cual ocasiona algunos problemas en la relación entre ella y Luke, pero la situación se arregla y hasta fijan la fecha de su boda.

Así las cosas, Rory decide que se tomará un año sabático de Yale, Lorelai no lo acepta y se pelean; así que Rory va a vivir con sus abuelos y consigue un trabajo con la sociedad Daughters of American Revolution. Después de varios meses, Rory decide regresar a Yale y volver con su madre porque se da cuenta de que la vida con sus abuelos no le agrada, ya que ellos no la comprenden y quieren hacer de ella alguien que no es. Además, ya no tenía que preocuparse por que ellos le pagaran Yale, ya que Christopher habia heredado la fortuna de su abuelo y estaba dispuesto a hacerse cargo de las chicas, quienes se reconcilian y hablan de la boda con Luke, sin embargo, cuando Lorelai se entera de que Luke tiene una hija y se lo había estado ocultando empieza a dudar de que realmente quiera casarse.

Christopher se acerca más a Lorelai, ella termina con Luke y empieza a salir con Christopher, después de un tiempo se casan y por fin viven juntos con Rory; Luke y Lorelai mantienen una relación de amigos y él recurre a ella cuando pelea por la custodia de su hija y necesita que alguien le haga una carta de recomendación. Lorelai le oculta esto a Chris pero él encuentra la carta y concluye que ella sigue sintiendo algo por Luke. Después de hablar deciden divorciarse porque consideran que se apresuraron al casarse. Eso es muy triste para ambos. Luego Rory se gradúa de Yale, Logan le pide matrimonio pero ella no acepta porque CNN le ha ofrecido un trabajo y se separan, lo cual también es muy lamentable. Como Rory se irá de Stars Hollow, la gente del pueblo, que siempre ha querido mucho a las chicas Gilmore, le hace una fiesta de despedida organizada por Luke.
Eso sólo de las chicas, aunque también hay otros personajes muy interesantes cuya historia es importantísima pero que no tiene caso escribirla cuando es mucho mejor que la vean en la serie.

Creo que el final de Gilmore Girls es bastante malo, por lo que he leído había varios problemas para seguir con la serie y la última temporada ya no estuvo bajo la dirección de Amy Sherman-Palladino, lo cual es notorio que influyó para que las cosas terminaran así. Lo que sucede al final me pareció muy triste pero qué le vamos a hacer...
De cualquier modo, las aventuras de las chicas gilmore son muy variadas, realistas y divertidas, y considero que parte medular en el efecto de la serie y lo que más distingue a Gilmore Girls es el trabajo con los diálogos: muy fluidos, con una ironía admirable, llenos de referencias culturales, reflexiones sobre cosas de la vida y sentido del humor.

El trabajo de Lauren Graham es excepcional, con la velocidad a la que habla tuvo que memorizar como 80 páginas por episodio, hasta Sherman-Palladino lo reconoce, así como el resto del elenco como Alexis Bledel, Keiko Agena y David Sutcliffe.

Los personajes están bien trabajados y hay de todo tipo: la cocinera adorable, el tipo amargado de una cafetería, el que se siente el superman del pueblo, el mil-usos, la maestra de baile, la rockera, la fanática religiosa, el granjero, el elitista, la gente alivianada, la vecina chismosa, etc.; los episodios duran 40 minutos y en cada uno hay la cantidad justa de comedia y seriedad. Kelly Bishop (Emily) dijo: "nunca había leído un telefilm que fuera tan divertido".

domenica 31 maggio 2009

El vampiro de la colonia Roma -siguiendo con la literatura de la onda

Para empezar, me parece que no he comentado lo que se entiende por Literatura de la onda.
Pues bien, el movimiento literario mexicano denominado como Onda por Margo Glantz agrupa el conjunto de textos literarios con un estilo juvenil que surgió en la década de lo sesenta a causa de la efervescencia de un gran sector de jóvenes que decidió quejarse de su sociedad y las instituciones dentro de ella, que empezó a declarar sin eufemismos sus ideas en todos los ámbitos de la vida.
A favor de un México consciente de su realidad social, del uso de anticonceptivos, del sexo sin ataduras, de dejar de esconder lo más desprestigiado, de ser auténticos y de expresar sus verdaderas tendencias, emociones, inconformidades y denuncias, los escritores onderos marcaron un capítulo ahora relevante y relativamente estudiado en la literatura mexicana.
Ahora vamos a El vampiro de la colonia Roma
Siguiendo a Margo Glantz al describir los elementos propios de la literatura de la onda, encontramos que ésta tiene un lenguaje peculiar que la autora de manera muy puntual denomina como “inédito”, pues consiste en reproducir de manera muy fiel el habla coloquial de la ciudad, sobre todo de la Ciudad de México, lo cual no se había hecho; había una separación muy definida entre lo que se escribía y lo que se hablaba, pero con la literatura de la onda eso cambió. Ella dice: “Es más bien el advenimiento de un tipo de realismo en el que el lenguaje popular […] ingresa en la literatura directamente” (http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/02437175000794506300080/p0000001.htm#I_3_).
El Vampiro de la colonia Roma es un ejemplo muy claro del lenguaje de la onda. Es la historia de Adonis García contada por él mismo mientras está siendo grabado (es lo que nos hace suponer el uso de las cintas); su discurso no tiene nada de formal, es como el video de una conversación coloquial entre conocidos, con segmentos de otros videos que relatan épocas pasadas en el mismo tenor.
Para muestra hay mucho material: desde el hecho de contarle todo a un “tú” que no sabemos quién es pero que nos da la oportunidad de identificarnos con él y no se nos hace lejano que el narrador empiece: “¡puta madre! ¿contarte mi vida? ¿y para qué? ¿a quién le puede interesar? además yo tengo muy mala memoria estoy seguro de que se me olvidarían un chingo de de detalles importantes” (Zapata, 1979: 15) Es como si desde el principio el narrador nos dijera: “sí, así habla la gente, así hablamos los jóvenes, basta de ponernos en la boca palabras que no nos corresponden y quitarnos otras que son esenciales para poder decir lo que sentimos y pensamos”. Pero algo muy agradable de esta novela de Luis Zapata es que también tiene un sentido del humor que no había observado en ninguna obra anterior que he leído de la literatura de la onda. ¿Ejemplos? “y entonces yo pensaba que sería muy buena onda que hubiera agujeritos es que son divertidísimos deveras es muy excitante exhorto a todos los homosexuales de México a que hagan agujeritos en los baños.” (Zapata, 1979: 164) o “ni soy tarado ni la vida me ha golpeado pus ni que fuera boxeador ¿verdad?” (Zapata, 1979: 16)

Y bien, el asunto del lenguaje nos lleva a pensar en la escritura. Margo Glantz cita a Gustavo Sáinz cuando él habla de la novedad en la escritura en esta literatura y menciona que “La preocupación de “escribir bien” tan propia de Martín Luis Guzmán y Salvador Novo tiene ahora una oposición: la de aquellos que no creen más en los ceremoniales literarios.” (http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/02437175000794506300080/p0000001.htm#I_3_) Los escritores de la onda ya no se preocupan más por escribir según los lineamientos de una academia. Han cuestionado si realmente son necesarios tantos signos de puntuación y el orden de mayúsculas y minúsculas; han concluido que no y se han atrevido a escribir de una forma que se aparta de las convenciones y les permite demostrar si es cierto o no que la ortografía enseñada en las escuelas es imprescindible.
En el caso de El vampiro de la colonia Roma, me parece muy importante hacer un acercamiento a la escritura. En esta novela no encontramos alternancia entre mayúsculas o minúsculas. Todo está en minúsculas y no se siente la necesidad de utilizar ambos tipos de letras, con una es suficiente. Tampoco hay comas ni puntos o punto y coma; sólo unos paréntesis que separan los sueños de los acontecimientos directamente tangibles de la historia, algunos signos de interrogación y exclamación y unas pocas comillas. Es todo, lo demás está dado por el uso del espacio entre las palabras. No existe una separación tajante entre párrafos, sólo un espacio más amplio de lo normal entre las palabras y no hay algo que nos impida distinguir entre uno y otro.
La escritura de El vampiro de la colonia Roma nos hace pensar que no necesitamos tantas normas ortográficas (eso sí, los acentos gráficos son muy importantes y no tienen que ser suprimidos) y al mismo tiempo nos permite hacer una lectura más fluida que se va pareciendo cada vez más a una conversación; esto último, para mí fue una experiencia muy grata. Basta citar un pequeño fragmento de la novela para notar esto:
nomás fue cosa de llegar ¿verdad? y todo se fue como en una bajada de la montaña rusa o bueno no no así como te lo cuento no así de rápido pero digamos que al bajarnos del tren y tomaros un licuado para desayunar se empezó a decidir mi destino pero ¿en serio tú piensas que esto pueda tener interés? (Zapata, 1979: 39)

Esta distribución del texto escrito me hizo pensar en que no necesitamos de tantas convenciones; al menos no para muchos textos literarios; habría que ver hasta qué punto podemos prescindir de los signos de puntuación pero me parece muy acertada la forma en que el autor escribió la novela y la hizo muy original y más expresiva de lo que hubiera sido de estar apegada a las reglas de escrituras de la academia.
Otro aspecto de la literatura de la onda son los viajes. También hay viajes, transición y movimiento en El vampiro de la colonia Roma. Según la historia que nos cuenta Adonis García, el protagonista y narrador, él nace en Matamoros, Tamaulipas pero su familia se mudó rápidamente al D.F.; poco después de la muerte de sus padres, Adonis se fue a León Guanajuato pero como a los dos años regresó al D.F. con un amigo y después de un tiempo se estableció en la colonia Roma, dónde se metió de lleno a talonear (o sea, a dedicarse a la prostitución, en su caso prostitución homosexual). Al final de la novela menciona el último cambio, que es el haberse mudado a la colonia Cuauhtémoc: “cuando me cambié a la colonia cuauhtémoc se inició otra etapa de mi vida pero ps ésa ya la dejamos para otra ocasión ¿no?” (Zapata, 1979: 179)
Es así como podemos conocer las etapas de la vida de Adonis desde su niñez hasta su nuevo comienzo en la colonia Cuauhtémoc; vemos cómo cada lugar está relacionado con una parte de su vida.
También, en su estancia en la colonia Roma -que es de la que nos habla más-, hay viajes (en el doble sentido de la palabra); él menciona una temporada en la que fumaba mota y se cruzaba varias sustancias: “[…] cuando fumaba mota era realmente feliz […] cada que me daba mis pasones era con una sola cosa o con alcohol y mota” (Zapata, 1979: 113-114) Por otro lado siempre está el elemento sobresaliente del movimiento en el sentido de que Adonis siempre anda de un lado a otro, cambiándose de casa, conociendo gente, cambiando su forma de pensar de las cosas, etc. Para mí, esto es parte de la vitalidad de la novela y le da verosimilitud.
Ahora bien, la Onda también es conocida como contracultura. En ese tenor, quiero citar lo que menciona José Agustín:
En la contracultura el rechazo de la cultura institucional no se da a través de la militancia política, ni de doctrinas ideológicas, sino que […] crea sus propios medios y se convierte en un cuerpo de ideas y señas de identidad que contiene actitudes, conductas, lenguajes propios, modos de ser y de vestir, y en general una mentalidad y una sensibilidad alternativas a las del sistema […] La de la contracultura es una historia de incomprensiones y represiones. (Agustín, 1996: 129-131)

Desde mi punto de vista, El vampiro de la colonia Roma reúne los elementos de la onda que he mencionado anteriormente, pero la contracultura tampoco pudo haber ignorado la mentalidad y sensibilidad alternativas que propone el hecho de considerar a los homosexuales e ir en camino a comprenderlos en una sociedad machista que ha decidido ver en cualquier persona no heterosexual la imagen de lo malo, dañino, asqueroso, intolerable y digno de ser reprimido y desechado.
En ninguna otra novela de las anteriores que he leído en el curso de literatura de la onda la homosexualidad ha sido expresada de forma tan explícita y clara, pero la diversidad sexual es parte de la sociedad y si la onda como rechazo a la cultura institucional omitía este aspecto no iba a ser, a mi modo ver, una contracultura completa, pues introducirnos al mundo de un joven homosexual que además ejerce el desprestigiado trabajo de la prostitución nos permite ponernos en los zapatos de alguien con actitudes, conductas, lenguaje, y modos de ser y de vestir alternos al sistema bajo el cual se rige –y se regía- casi toda la población mexicana; lo más importante es que ese otro ser de la novela no es sólo un invento o una creación ficcional sino que tiene un referente en la realidad “objetiva”, es decir, se trata de alguien que está –y ha estado- presente desde hace mucho tiempo pero no se le ha querido ver; por eso es que la contracultura, dice José Agustín, es la historia de incomprensiones y represiones.

Regresando al tema de la prostitución, fue un gran y preciso atrevimiento poner de manifiesto que también se daba entre hombres y de qué forma se hacía cuando no se había estudiado mucho esta situación en México; Gomezjara dice al respecto en Sociología de la prostitución (1978): “su estudio y sistematización en Europa y Norteamérica lleva varios años dentro de las ciencias sociales, lo que en México ni siquiera a nivel de planteamiento teórico existe.” (Gomezjara, 1978: 81) De ahí la consideración de que El vampiro de la colonia Roma hace una aportación también al mundo de la sociología sin aminorar su valor literario.
Una vez mencionado anterior, me parece interesante considerar palabras de Luis Mario Schneider acerca de la novela en cuestión: “El mérito de El vampiro de la colonia Roma [está] en el descubrimiento de un ambiente citadino, diría de un submundo mucho más organizado y terrorífico que el de la ciudad afiebrada y enloquecida de la luz solar.” (Schneider, 1997: 80). Concuerdo con él haciendo la reflexión de que considero que no hay que interpretar “submundo” como menos mundo que el de día o un mundo por debajo del otro, sino un mundo que ha sido hecho a un lado pero está ahí; era hora de mostrarlo y hablar de él de manera franca, como lo ha hecho la novela de Luis Zapata de la que en esta ocasión he tenido la oportunidad de escribir.
Finalmente quiero decir que por todas las características de contracultura que hemos podido observar en El vampiro de la colonia Roma, me parece una obra imprescindible para asomarse a la onda y vale la pena recurrir a ella.
Obras consultadas
AGUSTÍN, José. (1996). La contracultura en México: la historia y el significado de los rebeldes sin causa, los jipitecas, los punks y las bandas. México D.F. Grijalbo.
GLANTZ, Margo. 2006. “El lenguaje” en Onda y escritura: jóvenes de 20 a 33. [Internet]. Alicante. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Disponible desde: http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/02437175000794506300080/p0000001.htm#I_3_> [acceso 10 de mayo de 2009].
GOMEZJARA, Francisco, et.al. (1978). Sociología de la prostitución. México D.F. Distribuciones Fontamara.
SCHNEIDER, Luis Mario. (1977). La novela mexicana entre el petróleo, la homosexualidad y la política. México D.F. Nueva Imagen.
ZAPATA, Luis. (1979). El vampiro de la colonia Roma. México D.F. Debolsillo.
 
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